Constructores de viviendas sociales enjuician al ministro Poduje: «El ritmo está lento… Hay que meter más gestión»
El gremio afirma que existe incertidumbre respecto de cómo el Gobierno logrará la meta de entregar 400.000 soluciones habitacionales.
Por Marco Gutiérrez
“El ritmo está lento”. “Hay que meter mucha más gestión”. “Hoy día hay incertidumbre”. Estas frases que aluden a la gestión del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, que encabeza Iván Poduje, son de Carlos Marambio, director ejecutivo de la Asociación de Desarrolladores de Viviendas Sociales (ADVS), gremio que surgió tras el estallido y la pandemia, impulsado por empresas que querían una acción más rápida en materia de políticas habitacionales. Hoy la entidad cuenta con 60 miembros, entre ellos, EBCO, Socovesa, Noval y Techo.
Marambio —ingeniero civil de la UC y jefe de la División de Política Habitacional en el segundo gobierno de Sebastián Piñera— conversó con “El Mercurio” sobre el desempeño del Gobierno en viviendas con subsidio.
“Vemos que hay riesgos, hay temores y dudas, porque existe una meta muy grande del Gobierno, de entregar 400.000 soluciones habitacionales en el período”, manifestó. Recordó que en la administración de Gabriel Boric se planteó alcanzar 260.000 unidades, la cual “el ministerio mostró que cumplió”, aunque admite que “se le agregaron otros tipos de soluciones”.
—¿Y cómo va hoy el Minvu?
“Ahora está muy lento, súper lento. Pedimos la información por Transparencia al Ministerio de Vivienda y al 30 de junio, proyectando el año, se espera que se entreguen del orden de 43.000 soluciones habitacionales, lo que es muy bajo. Si son 400.000 en el período, las entregas anuales deberían ser 100.000 entregadas. Eso está lento”.
“En 2024 se iniciaron 50.000 viviendas, en 2025 fueron 40.000 y en 2026 sería igual cifra. Se perdieron 10.000 viviendas anuales respecto de 2024 y aún no somos capaces de levantar el número. Otros problemas asociados a que iniciar un proyecto se hace cada vez más lento, tienen que ver con la ‘permisología’ y las dificultades en costos para producir nuevas viviendas. Se suma otro efecto, que es la eliminación —a fines de este año— del Crédito Especial de Empresas Constructoras (CEEC), que requiere solución urgente… Significará un 15% más de costo no tenerlo”.
—¿El precio que se paga en la vivienda con subsidio es bajo?
“El DS 49 (fondo solidario) subió al doble en nueve años. Este fondo solidario se paga entre subsidio del Estado y el ahorro de la familia. No hay crédito hipotecario”.
—¿En cuánto está el costo?
“Está en 2.000 UF promedio. Eso quiere decir que, frente a una misma cantidad de recursos para entregar soluciones habitacionales, se construye la mitad respecto a hace nueve años.
“(…) Es inviable para el Estado seguir entregando esta cantidad de soluciones, del orden de 40.000 a 50.000, a 2.000 UF la unidad. Y hay un consenso de que necesitamos bajar el costo. Hay varias normas que lo encarecen. Por ejemplo, la exigencia de estacionamientos, uno a uno, en cada proyecto. A la vez, antes los DS 49 se entregaban sin terminaciones. El Estado hacía la obra gruesa habitable, la urbanización y la conexión sanitaria, pero las terminaciones se dejaban en manos de las familias. Hace unos dos o tres años, las viviendas se están entregando terminadas, pero eso significa encarecerlas del orden de 200 UF por unidad. El problema es que con cada vivienda que se entrega terminada, se deja de construir otra de una familia en déficit habitacional”.
—¿Y cómo se resuelve eso?
“Tenemos que retroceder un poco en el sentido de no poner terminaciones, pues eso lo pueden hacer las familias en el tiempo. Pero es una decisión que tiene que tomar el Gobierno respecto a acomodar ese estándar en conjunto con las familias”.
—Pero habría un riesgo de denuncias de malas entregas.
“Por esto hay que pensarlo en frío”.
—¿La lentitud que señala tiene que ver también con lo que entró diciendo el ministro Poduje sobre que el “machetazo Grau” les iba a limitar los subsidios?
“Hoy día estamos sufriendo las consecuencias de esa acción. Esto del ‘machetazo’ consiste en que, en la ley de presupuesto del año pasado, entre el Congreso y el Ejecutivo se acordó una cifra de 40.000 subsidios DS 49. Pero cuando comenzó 2026 se aprobaron solo 20.000. Los otros no están en la disponibilidad del Ministerio de Vivienda”.
“El problema es que hay muchos proyectos y familias esperando ya en el Serviu por esos recursos. Cuando se frena la fila regular, comienza la presión por otros lados, como las tomas de terrenos y tienes la presión en los campamentos… Pedimos algún acuerdo entre Hacienda y Vivienda para que se puedan suplementar esos 20.000 subsidios”.
—En este contexto, ¿cómo ha sido la relación con el ministro de Vivienda?
“Nos reunimos con él en abril. Hemos intentado reunirnos con él por segunda vez y no lo hemos logrado. Pero creemos importante hacerlo pronto, porque la única manera de cumplir la meta de las 400.000 soluciones es con un diálogo muy fluido entre el sector público y el privado”.
—¿Cree que es un ministro más activo en temas de fiscalización que en dinamizar la actividad?
“Creo que lo que estoy diciendo de los números refleja que hay que meter mucha más gestión. Para llegar a hacer 100.000 viviendas anuales, iniciadas, entregadas, hay que acelerar las gestiones, apurar los tiempos de tramitación y los recursos. Eso vemos que todavía falta”.
—¿Con otra autoridad se han reunido?
“Con el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, tuvimos una muy buena reunión en julio. Le planteamos sobre todo el tema del empleo y que el Ministerio de Vivienda es un socio estratégico. Para que entendamos bien, que se haya bajado en 10.000 viviendas de un año al otro, significa unos 30.000 empleos menos. Entonces, si se logran subir los inicios de obras de los 40.000 proyectados actuales a 60.000, estamos hablando de 60.000 empleos más, gracias a la construcción de viviendas”.
—¿Las empresas de su sector cómo están en este contexto?
“Hoy día hay incertidumbre. No se sabe bien cuáles van a ser los ejes. Una de las gracias que tuvo el Plan de Emergencia Habitacional que se lanzó en julio del año 2022, comenzando el gobierno del Presidente Boric y con el ministro de Vivienda Carlos Montes, es que estuvimos todos muy claros hacia dónde iba la meta. Había claridad en la industria y en las familias de cuáles iban a ser las soluciones y cómo debería uno prepararse para cumplir. Hubo instancias de diálogo también con el Ejecutivo.
Hoy día sabemos que se proyecta entregar 400.000 soluciones, pero no conocemos el detalle… Necesitamos acelerar el ritmo. El ritmo está lento. Los subsidios son pocos para acelerar”.
—Pero los incentivos como el subsidio a la tasa hipotecaria y la exención del IVA, ayudan en el acceso a la vivienda.
“Ayuda a que los sectores medios que compran la vivienda con subsidio podrán utilizar estas herramientas para reducir el costo de su crédito hipotecario y el pago del dividendo mensual. Creemos que está más orientado a la reducción del stock de viviendas que a las familias. Las familias que usualmente trabajan con subsidio habitacional no tienen posibilidad de crédito hipotecario para comprar una vivienda de 6.000 UF. Ya tienen mucha dificultad para llegar a las 3.000 UF”.
—¿Y la reforma al mercado de capitales?
“Es una muy buena noticia en la parte que atiende el ministerio con crédito hipotecario. En las que trabaja sin crédito no cambia nada”.
